Puedes parecer un joven o una
joven, agresivo/a, rebelde, aislado/a, inestable y hasta grosero/a. Esto se
debe sólo a que estás en una etapa en que piensas diferente a los demás.
Procura ser amable y tolerante con las diferencias de pensamiento. No olvides
que cada ser es único e irrepetible.
Es muy posible que sientas cambios
en tus estados de ánimo, de repente puedes sentir depresiones, rabia y al rato
puedes estar feliz o incluso puedes cambiar la percepción que tienes de ti
mismo de un día para otro.
Empiezas a cuestionar las normas
que te han enseñado tus padres, buscas libertad e independencia para escoger a
tus amigos y amigas o tu pareja.
En algunas ocasiones, puedes
sentirte presionado a tomar decisiones con las que no estás de acuerdo.
Recuerda que todas nuestras acciones traen consecuencias, es muy importante que
aclares la situación y finalmente podrás tomar la mejor decisión.
Empiezas a sentir “atracción” por
otras personas, sientes que te agradan, quieres pasar la mayor parte del tiempo
juntos e incluso acariciarte o besarte con ellas o ellos.
Todos estos cambios emocionales o psicológicos son normales, si tenemos
en cuenta que los y las adolescentes están expuestos y expuestas a unos fuertes
cambios hormonales que los hacen sentir en crisis con el mundo.
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